Respetar los horarios de las comidas

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Respetar+los+horarios+establecidos+para+las+comidasUna buena alimentación es que sea ordenada, estableciendo ciertas rutinas y horarios que se repitan. Las rutinas son muy importantes porque dan a los niños y niñas una sensación de seguridad que les tranquiliza.
Una buena planificación de lo que vamos a comer a lo largo de la semana facilita la tarea de padres y madres, tanto a la hora de hacer la compra como de preparar las comidas.
Así como las rutinas dan seguridad a los más pequeños, la falta de ellas genera un desorden que sólo puede ir a peor con el tiempo. Los horarios escolares ya ponen un cierto orden en las comidas, tanto para quienes comen en el colegio como para quienes lo hacen en sus hogares, pero es importante que este orden también se concrete en la vida familiar en la merienda y la cena. Y, aunque los fines de semana son momentos propicios para hacer actividades diferentes en familia, es recomendable no variar demasiado las rutinas establecidas.
Lo recomendable es alimentarse cuatro veces al día: desayuno, comida, merienda y cena.
El desayuno es un momento fundamental del día, porque nos aporta la energía necesaria para empezar bien el día. En el caso de los niños y niñas, un buen desayuno es la garantía de que puedan tener un rendimiento físico e intelectual satisfactorio en la escuela. Debe cubrir, al menos, el 25 por ciento de las necesidades nutritivas.
La comida debe servirse al mediodía y cubrir entre el 35 y el 40 por ciento de las necesidades nutricionales diarias.
La merienda no debe ser excesiva ni tomarse muy tarde, para evitar que los niños pierdan el apetito a la hora de la cena.
La cena debe aportar el 30 por ciento de la energía diaria. Debe procurarse cenar temprano, porque ayuda a que los niños duerman mejor.

En los casos de los niños y las niñas que no desayunan bien, sea porque se levantan tarde o porque no tienen apetito a primera hora, es recomendable que tomen un tentempié a media mañana.
Una mala costumbre, cada vez más extendida entre nuestros niños y niñas, es el “picoteo” entre horas. Este picoteo es peligroso por dos razones:
Suelen consumirse alimentos que contienen grasa, azúcar y sal en exceso, como dulces, zumos, refrescos, “chucherías”, pasteles, bollos y helados; alimentos pueden provocar el aumento del peso corporal.
Estos alimentos suelen generar una sensación de saciedad en los niños, que hace que luego no se alimenten adecuadamente en la comida o la cena.
Además de respetar las rutinas, es muy importante darse tiempo para disfrutar de las comidas. Cuando se come de prisa y corriendo los alimentos se disfrutan menos, además de generarse un clima de tensión que intranquiliza a nuestros hijos y termina provocando que se alimenten peor. Cuando los padres, abuelos o cuidadores tengan prisa y no haya tiempo es mejor decirlo, pero sin gritar ni tener actitudes de desprecio hacia los más pequeños.

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