¿Por qué tienen lugar los conflictos?

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Tenemos conflictos porque necesitamos el apoyo y los recursos de los demás. Es lógico que en esta relación no siempre salgan las cosas como nos gustaría, puede haber negativas o rechazo de nuestras peticiones; en muchas cosas nuestros deseos o aspiraciones no van a quedar satisfechas, va a haber frustraciones; es normal, que aparezcan conflictos a todos los niveles en los que tiene lugar la relación.
Pero la interdependencia de unos respecto de otros, es un elemento clave para la resolución de los conflictos:

* Lo que hacemos y decimos como respuesta a lo que ellos hacen y dicen influye en lo que ellos hagan después. El comportamiento de la otra parte depende en gran medida de nuestro comportamiento previo.
* Si no nos gusta la respuesta que recibimos de la otra persona, más que echársela en cara debemos preguntarnos qué hemos hecho o dicho previamente. Seguramente encontraremos sentido a su conducta.

Somos interdependientes y necesitamos compartir muchas cosas. Prestar atención a todo aquello que nos une, más que en lo que nos separa, diferencia y hace imposible la convivencia.
Las personas somos diferentes, cada una tenemos nuestras necesidades, esperanzas y expectativas diversas, con formas de percibir, pensar, sentir y actuar diferentes. Cada persona quiere ser tomada en consideración y tener capacidad de poder decidir e influir en aquellos asuntos que les afectan.  Ahí aparecen las diferencias y las incompatibilidades, ahí surgen los conflictos.
Basta presentar a varias personas un mismo cuadro que contenga algunos elementos ambiguos o contarles una historia mínimamente compleja para comprobar las distintas visiones e interpretaciones que hacen, aunque todos hayan visto u oído la misma realidad, el mismo cuadro o la misma historia.

Hay otros factores que explican también por qué son tan frecuentes los conflictos:

* La forma en que se expresan las diferencias: nunca se ponen de manifiesto de manera fría y aséptica, se exponen de forma vehemente y con expresiones cargadas de emociones y sentimientos, con un importante componente afectivo más allá de las argumentaciones empleadas.
* La escasez de recursos, que hace que no siempre lleguen para todos, que haya que repartirlos y establecer prioridades. Esto implica que no siempre los recursos van a llegar a todas las personas, que pueden quedar necesidades y aspiraciones sin cubrir, etc.; la escasez de recursos está en la base de muchos de los conflictos.
* La pertenencia a distintos grupos, como la familia, el pueblo, la nación, la religión, el club deportivo, los amigos de, etc.; sin darnos cuenta, los grupos nos “ponen unas gafas” a través de las cuales vemos la realidad.
* Las tendencias contradictorias que todos/as llevamos en nuestro interior. Somos capaces de lo mejor y de lo peor, queremos una cosa y luego hacemos otra, defendemos unos valores pero no siempre nuestra conducta es coherente con ellos. Más allá de las contradicciones de la sociedad, las propias personas somos interiormente conflictivas, de ahí que el conflicto esté habitualmente presente en nuestras vidas.

Por todas estas razones, es normal la presencia habitual y constante de los conflictos en nuestra vida. Conflictos vamos a tener siempre, no podemos eliminarlos. Lo importante es saber cómo utilizarlos, cómo transformarlos para que sean un elemento positivo en la convivencia.

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