Los trastornos de la conducta alimentaria (Parte 1)

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Los trastornos de la conducta alimentariaLa principal característica de las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria es que adoptan conductas de alimentación anómalas como consecuencia de su insatisfacción con su imagen corporal. Las personas afectadas por estos trastornos sufren consecuencias nutricionales, físicas, psicológicas y sociales que, si no se tratan, pueden poner en riesgo su vida.
En la base de esos trastornos suele haber una distorsión de la propia imagen, que le hace sentir a la persona que está demasiado gorda, que es inferior a las demás o que las demás personas no aprecian su belleza; también suelen condicionar esas conductas anómalas algunos prejuicios o mitos, como que la belleza está asociada con la delgadez, o que hacer dieta o ejercicio es saludable aunque en algunos casos alcance niveles excesivos y ponga en riesgo la salud .

¿A quiénes afectan estos trastornos?

Estas enfermedades suelen afectar principalmente a jóvenes de entre 15 y 24 años, y en la mayor parte de los casos mujeres. Pero nadie, está exento de verse afectado. Y lo que es peor: estos trastornos se están haciendo presentes cada vez a edades más tempranas, incluso entre pre-adolescentes.
Una de las causas principales de esta situación es el culto a la belleza de nuestra sociedad, en la que la delgadez se ha convertido en uno de los atributos más valiosos. En muchos casos, la preocupación por el aspecto físico llega a convertirse en una obsesión que gobierna la vida personal y social, y lleva a la persona a probar todo tipo de estrategias (ejercicios, dietas, masajes, cremas para adelgazar, consultas a especialistas) con tal de alcanzar ese ideal. Cuidar el cuerpo se confunde con perder kilos.

Características de la anorexia y la bulimia

Aunque habitualmente se los mencione juntos, la anorexia y la bulimia tienen algunas particularidades que vale la pena precisar.
La anorexia nerviosa es una alteración de la percepción que una persona tiene de su propia imagen, que le hace sentir un miedo intenso a ganar peso o convertirse en una persona obesa, incluso estando por debajo del peso normal. Para evitar el aumento de peso, las reacciones más frecuentes son realizarse regularmente atracones y purgas (como en la bulimia) o directamente reducir la ingesta de alimentos.
La bulimia nerviosa, literalmente “hambre de buey”, se caracteriza por “atracones” recurrentes (ingestas descontroladas de alimentos en un corto período de tiempo), que son compensados luego por alguna conducta inapropiada dirigida a no ganar peso, como provocarse vómitos; consumir laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayunar o realizar ejercicio físico en exceso.
Estas definiciones son importantes para conocer las diferentes formas en que se manifiestan estos trastornos, pero hay que saber que en más de la mitad de los casos los trastornos se manifiestan con síntomas propios de ambas simultáneamente.
Es lo que recibe el nombre de trastornos de la conducta alimentaria atípicos, porque no responden exactamente en la definición clínica establecida para la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa al faltar alguna de las características habituales.
Las personas afectadas por estos trastornos atípicos pueden tener al mismo tiempo una combinación de síntomas de ambos a la vez.
El trastorno por atracones es el más conocido entre los trastornos de la conducta alimentaria atípicos. En estos casos las personas afectadas tienen episodios en los que comen en exceso pero, a diferencia de lo que sucede en la bulimia, no intentan controlar su peso con técnicas de purga.

 

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