La liebre mendiga

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La Liebre mendiga

Hace mucho tiempo, en la puerta de una iglesia, estaba una Liebre que era ociosa, pero pedía limosnas pacientemente.

La gente que pasaba cerca de la Liebre, se compadecía de ella y le regalaban algunas monedas en su sombrero. Un día, una Zorra dándose cuenta de su falsa actitud, le preguntó:

“¿Qué tienes tu de mal o desgracia si eres joven y fuerte?, ¿Por qué pides limosnas?, ¿Por qué no trabajas?”

La Liebre no pudo justificarse por dichas palabras, y las limosnas que le regalaban día a día, ahora le eran negadas, motivo por la cual la Liebre se vio obligada a buscar trabajo.

Mientas lo hacia, pidió empleo de casa en casa, pero desafortunadamente nadie le quiso dar. Angustiada la Liebre, se dijo:

“Vaya suerte la mía. Si nadie me da un trabajo, ¿cómo podré sobrevivir?”

Pero sin darse por vencida y tras pasar por muchas desgracias, la Liebre encontró un buen trabajo. Muy feliz y a gusto con su nueva vida, se prometió no volver a mendigar.

Moraleja: Pereza no es pobreza, pero por ahí se empieza.

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