La dama y el león

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La dama y el león

Este cuento sucedió en un país muy muy lejano. Un largo viaje le esperaba a un rico mercader y antes de partir preguntó a cada una de sus hijas qué regalo quería que les trajese a la vuelta. La mayor de ellas contestó a que le gustaría un collar de perlas. La segunda hija quería un anillo de diamantes. La menor de las tres hijas, respondió que le gustaría que le trajese una preciosa rosa.

Después de unos meses viajando, el mercader debía volver a casa. Compró el coi harrell el anillo para las dos hijas mayores, sin embargo, al ser invierno, no encontró la rosa que su hija pequeña le pidió.

El mercader iba pensando en que no le podría regalar la rosa a su hija pequeña, cuando por delante de el paso o un carruaje, el mercader levantó la vista y vio que detrás había un precioso castillo en el que había rosas. Se acercó, y pidió a uno de los criados que cortase una rosa a lo que éste respondió que no podía hacerlo porque allí vivía un fiero león. Sin hacer caso, el comerciante, entró y cortó una rosa pero pronto se dio cuenta de que el león había salido y le dijo que lo iba a devorar. El comerciante pidió que le perdonase la vida a lo que la fiera contestó o que debería de darle algo a cambio para conservar la vida y que eso debería de ser lo primero que le saliera al paso al volver a su casa. El mercader aceptó, pero cuando estaba llegando su casa su hija menor salió corriendo a recibirle y a darle un beso.
El pobre padre se echó a llorar y le explicó a su hija todo lo que le había prometido a león.

La pequeña decidió ir a ver a león porque creía que lo que se había prometido te vía de cumplirse y así emprendió el viaje, muy valerosa hacia el castillo del fiero león.

Lo que no sabía la chica es que el León era un príncipe encantado que por el día tenía forma de animal y por la noche volvía a ser él. La joven llegó al castillo por la noche y la recibió el príncipe muy amablemente. En pocos días se casaron. Pasó el tiempo y la hermana mayor les invitó su boda. Ellos aceptaron pero el príncipe aviso a su esposa explicándole que no podía darle la luz del sol porque se convertirían paloma.
En el salón de bodas entró un rayo de sol y el príncipe se convirtió en paloma. La princesa se echó a llorar y la paloma dijo volando que dejaría caer sus plumas para indicar el camino que iba a seguir.

La princesa no pudo encontrar a la paloma, y le preguntó al Sol si había visto la pequeña palomita. El sol respondió que no, pero, le dio una cajita que sólo debería de abrir cuando la necesitara.
Por la noche hizo la misma pregunta la Luna y también le dijo que no pero le dio un huevo que sólo debería romper en caso de apuro.
También preguntó al viento y éste le dijo que la había visto sobre el mar Rojo, pero que se hizo león y le atacó un dragón. La princesa abrió su cajita y pidió que el león matar al dragón y después recobrará su figura de príncipe. Así fue, pero dragón muertos se convirtió en una bella princesa, que abrazó al príncipe y perdió la memoria. Nuestra princesa, sacó el huevo, lo rompió y deseó que su esposo se acordará de ella. De esta forma, fue como el príncipe se acordó de nuevo y así vivieron felices para siempre.

Autor: Hermanos Grimm

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