La Dama Del Lago

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En aquel tiempo, llamábase hadas a todas las mujeres que eran entendidas en encantamientos, que conocían las virtudes de las palabras, de las piedras y de las hierbas y gracias a esta ciencia, conservaban su juventud, belleza y riqueza a su antojo.

Todo esto comenzó en tiempos de Merlín, el sabio adivino que conocía el pasado, el presente y el porvenir, aquel que podía hacer volar las piedras y descubrir los grandes tesoros que se encuentran bajo tierra o en las profundidades marinas y que mediante el poder de su magia levantaba, en cuestión de instantes, magníficos palacios o fortalezas inexpugnables.

La doncella vestida de blanco no era otra mas que la Dama del Lago a la que Merlín amaba apasionadamente y a quien había enseñado todos sus encantamientos.
En una sola noche, edificó para ella un magnífico palacio de cristal, pero cuando Viviana le hizo ver que cualquiera podría observarla a través de las paredes transparentes, añadió un hechizo que sumergió el palacio encantado en el fondo de un lago.

El sabio hechicero le había revelado que, algún día lejano, ella se encargaría personalmente de recuperar Excalibur, la espada de soberanía que había sido confiada a Arturo, y de guardarla en un lugar ignorado por todos con el fin de transmitirla, más tarde, a aquel que vendría a unificar el mundo.

El hogar tradicional de la Dama se encuentra en un lago cercano a el reino de los Templarios.

Por las noches, las colinas del reino de los Templarios aparecen encendidas con miles de lucecillas centelleantes. Quienes no tengan el valor suficiente para entrar, si pegan el oído al suelo tal vez se vean premiados con los ruidos de sus algazaras.

Estos castillos además de utilizarlos como viviendas guardan grandes tesoros.
Es evidente que no se pueden invadir o profanar impúnemente.

Y REZA LA LEYENDA QUE EL AIRE SUSURRABA LLAMANDO A LOS NOBLES CABALLEROS PARA QUE ACUDIERAN A AVALON

En el lago de este reino encontraréis mi hogar: Avalon.
Tierra donde todo es felicidad, paz y abundancia. No existe el envejecimiento, la enfermedad ni el trabajo por que todas las cosas crecen sin necesidad de labrar ni sembrar y en los árboles siempre hay frutas.

Mi isla está sumergida y solo sale a la superficie por la noche, pero puede conseguirse que permanezca visible sólo si a ella se lleva fuego y acero.

No obstante, sigue evadiéndose de quienes la buscan pese a estar señalada en los mapas primitivos.

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