Heidi

Heidi

Publicada en Publicada en CUENTOS, Europa

Heidi

Adelaida (conocida por todos como Heidi), es una niña  huérfana que desde muy pequeña queda al cuidado de su joven tía Dete. Apenas la mujer encuentra una buena oportunidad de trabajo, lleva a la niña a vivir a la aldea de Dörffi en la comuna suiza de Maienfeld con su abuelo, a quien no conocía, y a quien los habitantes llamaban “El Viejo de los Alpes”, por ser casi un ermitaño.

El abuelo aceptó de muy mala gana cuidar a Heidi, pero la inocencia y bondad de Heidi lo cautivaron de modo que su carácter duro terminó por ablandarse y poco a poco comenzó a aceptar la idea de reintegrarse a la sociedad y dejar su vida de ermitaño.

En esta nueva vida para Heidi junto a su abuelo todo era nuevo para ella. Aprendió a amar la naturaleza, los campos abiertos y los animales. E incluso hizo un amigo, Pedro, un pastor del pueblo que llevaba diariamente a pastar a las cabras del pueblo. Después de un tiempo, Dete regresó a por Heidi para llevarla a Frankfurt, ya que la familia Sesseman necesitaba a una niña para brindar compañía a la pequeña Clara, una niña paralítica que tenía que estudiar en casa con maestros particulares y no tenía contacto con otros niños.

La vida de Heidi en Frankfurt era gris, monótona y llena de reglas que ella no entendía ni le interesaba aprender, lo cual es causa de frecuentes conflictos con la señorita Rottenmeier, la institutriz y ama de llaves de los Sesseman. Clara y Heidi se hicieron rápidamente buenas amigas, pero Heidi extrañaba tanto su hogar que empezó a sentir mucha nostalgia, tanta que el padre de Clara decidió mandar a Heidi de regreso a las montañas con su abuelo.

Durante la ausencia de Heidi, el abuelo había comprendido el peso de la soledad, por lo que al regresar decidió bajar al pueblo durante el invierno para que la niña pudiera ir a la escuela y conviviera con los otros niños.

Algunos meses después, en la primavera, Clara convenció a su padre de que la dejara visitar a Heidi en las montañas. Los cuidados de Heidi y su abuelo, asi como el contacto con la naturaleza, permitieron a Clara recobrar la confianza suficiente en si como misma para intentar caminar nuevamente. Y así fue, Clara finalmente pudo volver a caminar y con ello sorprender a su papá.

heidi2

Deja un comentario