El patito feo

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Patito+feoErase una vez, durante los cálidos días de verano, en un paraje encantador rodeado de verdes campos de hierba, campos con trigo amarillo y un espeso bosque que albergaba un lago donde vivían patos, cigüeñas, cisnes y otras muchas aves más, que una pata estaba a punto de dar a luz a sus patitos, mientras incubaba sus huevos, entre las hojas verdes de un lado del lago. Pero los patitos se retrasaban, parecía que estaban tan a gusto dentro de sus pequeños huevos que no veían el momento de ver la luz.

Por fin, los huevos empezaron a moverse y pronto se rompieron, saliendo de cada uno de ellos pequeños patitos que emitían un suave sonido… ¡cuac, cuac, cuac!… y pronto uno de ellos dijo, -¿qué grande es el mundo?

Mamá pata explicó a sus patitos que el mundo no sólo era el lago y los campos, sino que se extendía mucho más allá de la casa que se divisaba en el horizonte, pero que ella nunca había llegado hasta allí por precaución y que ellos tampoco debían hacerlo.

-¡Ohhh, pero si hay un patito que todavía no ha salido del huevo !, -exclamó mamá pata, y fue a incubarlo de nuevo.

Una sabia y anciana pata que fue a visitar a mamá pata, al ver el huevo le dijo que probablemente fuese un huevo que una pava le había dejado porque a ella le había ocurrido ya una vez, pero mamá pata no se lo creyó y siguió incubando.

Por fin se oyó crujir un poquito el huevo y se empezó a oír un tenue ¡pi,pi,pi!. Pero… ¡aquel pato era enorme, mucho más que sus hermanitos y además era gris y feo!.

La pata no sabía cómo era tan grande pero estaba segura de que el huevo era suyo y no de ninguna pava como decía la vieja pata y por eso se apresuró a llevarlo al agua junto con los demás patitos que ya chapoteaban y pronto comenzaron a nadar hacia el viejo corral para que la madre presentara al patito a los demás animales, teniendo mucho cuidado de que el gato no los viese, porque las intenciones del animal con los patos nunca había sido demasiado buenas, ¡el gato soñaba siempre con pato estofado!…

Cuando llegaron al corral los patitos hicieron una reverencia a todos los animales, especialmente a los más ancianos y sabios, pero la gran mayoría de patos hicieron un gesto de desprecio, sobre todo al más feo de los patitos y murmuraron que ya eran demasiados patos para nadar en el lago.

Un pato joven y un poco revoltoso y maleducado, incluso le dio un picotazo en el cuello al patito feo por ser tan desgarbado, pero mamá pata lo defendió en seguida, acariciándole con su pico.
Las gallinas del corral que por allí andaban también se reían sin parar de lo feo que era el patito y cacareaban sin parar, de manera que el estrépito que ocasionaban era ensordecedor y alguna de ellas gritaba: -¡ojalá te pille el gato!
Los demás días iban de mal en peor, ya que hasta sus hermanitos se burlaban del patito feo y hasta su mamá deseaba que no se acercase al corral porque siempre le picoteaban.

El patito feo decidió huir de aquel lugar y se dirigió a los pantanos donde viven los patos salvajes que le dejaron quedarse si prometía que nunca se casaría con ninguna de sus hermanas. De esta forma, el patito feo vivió una temporada con los patos salvajes hasta que un día llegaron unos gansos que estaban emigrando y de feo que lo vieron lo encontraron gracioso por lo que le invitaron a unirse a su grupo, pero cuando iban a emprender el viaje, un grupo de cazadores apareció y disparó alcanzando a dos de los gansos. El patito atemorizado se encontró frente a un enorme perro de caza, que babeaba con la lengua colgando y cuando creía que se lo iba a comer, hasta el perro lo ignoró y se fue corriendo en busca de otra presa más apetecible. ¡Esta vez, el ser tan feo le había servido!.

Como no sabía a dónde dirigirse, empezó a caminar y después de mucho tiempo llegó a una pequeña cabaña en donde vivía una viejecita campesina con su viejo gato y su vieja gallina y ante el asombro del patito feo, los animales lo recibieron con afecto y la ancianita lo confundió con una pata a causa de su mala vista y le dejó una semana de tiempo para ver si ponía huevos y quedarse con el animal.

El patito se fue haciendo amigo del gato y la gallina y les comentaba que añoraba el lugar en donde nació y que tenía muchas ganas de poder nadar en aquel lago. Los animales, como buenos amigos le dijeron la verdad que nadie quiere oír y le aconsejaron que se marchase porque si no ponía huevos lo iba a pasar mal allí.

Nuevamente, se fue de este lugar y hasta el otoño fue viviendo siempre solo porque nadie quería hacerse amigo de él por lo feo que era. Esos días, las hojas de los árboles se vuelven amarillas y caen y comienza a hacer frío por lo que el patito no lo pasaba muy bien.

Una tarde, el patito vio unas hermosas aves que volaban por el cielo, majestuosas, blancas, grandes y de largos cuellos. Eran cisnes que viajaban emigrando hacia tierras más cálidas.

El patito esperó al gélido invierno y un día quedó medio congelado de frío en un lago, pero un campesino lo recogió, lo llevó a su casa y le dio calor y cobijo, pero poco duró su alegría, ya que un día llegaron los nietos del campesino y le hicieron tantas travesuras que el pobre patito tuvo que huir.

Pasó un duro invierno y por fin llegó la hermosa primavera y el patito probó sus alas para salir a volar y su sorpresa fue cuando oyó que sonaban mucho más fuerte y que podía volar muy alto, así que llegó rápidamente a un lago en donde estaban los cisnes que ya había visto antes y mientras perdía altura en su vuelo le pareció ver que un cisne enorme y precioso se acercaba hacia él, pero se dio cuenta de que ¡era su propio reflejo en el agua!.

Patito+feo+2Se había convertido en el cisne más hermoso y esbelto de todos. Los demás lo saludaron, a él le dio un poco de vergüenza pero pronto se integró en la familia de cisnes y aunque sabía que era precioso y fuerte, nunca fue nada orgulloso.
Por fin, después de tantos padecimientos, el patito feo, ahora convertido en cisne fue muy muy feliz.

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