El fracaso escolar se puede prevenir

Publicada en Publicada en Aprendizaje, EDUCACIÓN

el-fracaso-escolar-se-puede-prevenir

Aunque se suele atribuir el fracaso escolar a la etapa de educación secundaria, se debería de prevenir en las etapas educativas anteriores, sobre todo en preescolar.

En algunas ocasiones, el fracaso escolar temprano obedece a una inmadurez del niño que se va resolviendo con el paso del tiempo, por lo que el problema se reconvierte también positivamente.

Cuando el fracaso escolar surge de manera puntual puede estar provocado por acontecimientos circunstanciales en la vida del niño que interfieren negativamente en su rendimiento académico (separación de los padres, enfermedad, cambio de residencia, adolescencia…).

Cuando es habitual, el niño muestra sus dificultades en el colegio desde el comienzo de la escolarización y  va arrastrándolas curso por curso.

Algunas causas del fracaso escolar:

El fracaso escolar no suele tener una única causa, aunque hay algunos factores que pesan más que otros o se combinan en su aparición.

Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH)

Los expertos estiman que el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) es uno de los factores que más peso tienen actualmente en el fracaso escolar. Se estima que entre uno y tres niños de cada clase tendrían TDAH.

Problemas escolares

Los problemas escolares pueden ser: por falta de un adecuado sistema de aprendizaje o enseñanza, por ausencia de técnicas de estudio eficaces, por falta de motivación del alumno, por falta de concentración, por acoso escolar…

En muy importante, que en cuanto se detecte uno de ellos,  ponerse en contacto con el centro escolar y con el profesorado. En sus primeras etapas escolares es posible inculcar a los niños la motivación necesaria para aprender y el uso de técnicas de estudio y de concentración adecuadas.

Si se detecta bullying (acoso escolar) o ciberacoso, hay que actuar enseguida apoyando al niño, de acuerdo con el colegio, pues hay un riesgo alto de depresión, además de otras consecuencias fatales.

Falta de sueño y descanso

Se estima que tres de cada cuatro niños de 9-10 años no duermen lo suficiente, lo que no les permite en la jornada siguiente rendir bien para asimilar las materias que dan en el colegio.

Los niños que duermen más horas tienen un mejor rendimiento en matemáticas, ciencias y lectura.
Durante las horas de sueño el cerebro fija lo aprendido durante el día, por lo que la información y la memoria dependen de un descanso adecuado.

Una de las causas por las que los niños no duermen lo suficiente es el uso prolongado de ordenadores, teléfonos y tablets por la noche. Además, la luz de estos dispositivos altera el proceso cerebral del sueño, pues ante la luminosidad, el cerebro no desconecta del todo, pues entiende que debe permanecer despierto.

Problemas físicos o sensoriales

Algunos problemas físicos o sensoriales pueden provocar fracaso escolar. Es el caso de niños que no oyen o no ven bien. De hecho, la hipoacusia y las alteraciones de la visión son uno de los factores que más comprometen la normal evolución escolar del niño, ya que no puede llegar a ver bien la pizarra o a escuchar correctamente las explicaciones. Ante un problema de fracaso escolar,  conviene hacer una revisión médica oftalmológica y otorrinolaringológica.

Trastornos de aprendizaje

Los problemas de aprendizaje, sobre todo los referidos a la lectoescritura, pueden provocar fracaso escolar.
La buena adquisición de la lectoescritura es clave para interiorizar las distintas materias. Si el niño tiene dificultades de escritura o de lectura, su capacidad comprensiva se ve muy mermada y su rendimiento académico puede caer considerablemente.

Dislexia: dificultad para comprender textos escritos, pues las letras escritas no se asocian correctamente con el fonema que las representa, por lo que hay confusión de letras, letras escritas en espejo, dificultad para distinguir derecha e izquierda, omisión de letras….

Disgrafía: alteraciones en la escritura, que se produce por problemas en el ámbito psicomotor, con errores gráficos, dificultad para coordinar la mano y el brazo, problemas para recordar cómo se escriben las letras, imposibilidad de guardar márgenes y espacios adecuadamente o trastornos del ritmo, entre otros.

Discalculia: problema en el aprendizaje matemático, en el procesamiento numérico y en el cálculo, que se manifiesta en las dificultades en realizar operaciones sencillas, imposibilidad para aprenderse las tablas de multiplicar, hacer operaciones más complejas…

Problemas intelectuales

El rendimiento académico del niño suele verse muy afectado si tiene problemas intelectuales. En estos casos, suele realizarse una adaptación curricular, fijando nuevos objetivos personales de acuerdo con las capacidades y potencialidades del niño.

Entre los problemas intelectuales que pueden condicionar el fracaso escolar están el retraso madurativo, tener un cociente intelectual por debajo de la media, o tener altas capacidades (superdotación). En ocasiones, el retraso madurativo se corrige con el paso de los años y el niño que ha comenzado su periodo escolar con ciertos problemas,
puede superarlos más adelante, muchas veces al repetir un curso en el que se armonice mejor su edad mental con el nivel educativo.

Para los niños con cociente intelectual limitado (por debajo de 85) suelen proponerse adaptaciones curriculares, más acordes con su nivel intelectual.

En el caso de niños con altas capacidades, el fracaso escolar no se produce por problemas de comprensión de la materia. Estos escolares se aburren en clase y necesitan propuestas motivadoras que se añadan a lo aprendido por el resto de la clase.

Problemas emocionales

La situación social y familiar tiene mucho peso en el fracaso escolar. El niño debe gozar de un entorno normalizado en su hogar, con normas bien claras y estables, donde haya límites a la vez que reconocimiento, amor y dedicación. El niño desde pequeño debe responsabilizarse de pequeñas parcelas, como sus deberes escolares, y ser capaz de tolerar pequeñas frustraciones sin la sobreprotección paterna.

Aquellas familias con escasos recursos y desestructuradas tienen muchas más probabilidades de que los niños fracasen en el colegio, por factores como la falta de motivación y estímulo, el nivel cultural de los padres.

Pueden ser también, situaciones puntuales en el ámbito familiar, como una separación de los padres, una enfermedad de alguno de los miembros, un cambio de residencia o el nacimiento de un hermano pueden alterar el equilibrio psicológico del niño, con el correspondiente reflejo en su rendimiento académico.

La situación emocional del niño puede condicionar su rendimiento escolar. Los niños con baja autoestima y poca confianza en sí mismos son menos luchadores y se “rinden” más pronto ante las dificultades, como las de una materia no superada. Si esa mala percepción de sí mismos se arrastra desde pequeños, es probable que el niño tenga
más posibilidades de fracasar en el colegio.

Padecer alguna alteración psiquiátrica o psicológica, como ansiedad o depresión, influye en los malos resultados académicos.

Algunas etapas del desarrollo, como la adolescencia, por sus peculiares características pueden presentar más problemas en el rendimiento académico.

Deja un comentario