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El encantador de serpientes

El encantador de serpientes

Raj era un encantador de serpientes que vivía en un pequeño pueblecito cerca de Delhi, la gran ciudad. Él y su mujer, Akba, eran muy pobres porque en el pueblo nadie les daba una moneda para ver a Raj haciendo bailar a la serpiente.

Un día, Raj decidió probar suerte en la ciudad. Se levantó muy temprano y caminó varios quilómetros hasta llegar al centro de Delhi. Allí, colocó la vasija con su serpiente y empezó a tocar una suave melodía con su flauta. Poco a poco, la tapa de la vasija se fue abriendo y apareció la cabeza de una serpiente venenosa moviéndose de un lado para otro. La gente que pasaba miró alucinada el baile de la serpiente, y les gustó tanto que empezaron a tirarles montones y montones de monedas.

Al final del día, Raj había hecho una gran fortuna, y se fue corriendo hacia su casa para explicárselo a Akba. Pero lo que no sabía, es que unos ladrones le habían visto con todo su dinero, y le seguían hacia su casa para quitárselo. Cuando Akba vio todo el dinero que había conseguido su marido se puso muy contenta porque podrían comprar una casa más grande, y comer una buena cena cada día. Raj, decidió que al día siguiente volvería a Delhi a ver si podía conseguir más dinero y hacer realidad los sueños de su esposa.

Los dos se fueron a dormir muy contentos, pero Akba, que era muy desconfiada, pensó que sería mejor guardar el dinero en una vasija y dejarlo en el desván. Cuando iba a guardar el dinero, pensó también en lo importante que era la serpiente, ya que gracias a ella, habían conseguido todo ese dinero, así que decidió dejar la vasija de la serpiente también en el desván.

Mientras dormían, los ladrones entraron en la casa y empezaron a buscar el oro de Raj. Entraron en el desván y sin pensarlo cogieron la primera vasija que encontraron y se fueron corriendo orgullosos de su botín. Qué susto se llevaron al abrirlo y vieron que dentro había una serpiente venenosa! Tiraron la caja al suelo y se fueron corriendo por miedo a que les picase.

Cuando Akba se despertó, fue al desván y vio que sólo había una vasija se enfadó muchísimo pensando que les habían robado el dinero. Pero la abrió, y descubrió que todo el dinero estaba en su sitio, y que se habían confundido con la serpiente. Como se rieron ella y Raj pensando en el susto que se habrían llevado los ladrones. Raj cogió su flauta y empezó a tocar. La serpiente, bailando, volvió a su sitio.

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