El jefe de la tribu

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El Cacique

Hace mucho tiempo, en una tribu india, había un jefe que era muy respetado por todos por su sabiduría y buenos
consejos. El jefe tenia una hija a la que adoraba que se llamaba Amapola. Ella era una india muy bonita y por
lo cual tenia muchos enamorados, pero el corazón de la joven le pertenecía solo a uno: Gopan. Gopan era el guerrero
más valiente de la tribu y la joven india vivía enamorada de él. Una tarde, por fin Gopan se le declaro y Amapola fue la mujer más feliz de la tierra. Desde ese día se hicieron inseparables, todo el tiempo juntos recorrían los prados. Al lado de Gopan, la india se sentía la mas dichosa de las mujeres y no concebía su vida lejos de su amado. Por fin, un día Gopan decidió ir ante el jefe para pedirle la mano de su hija.
-Pero, ¿ cual es la prisa por casarse?- le pregunto el jefe.
-Lo que pasa es que nos amamos mucho y queremos vivir juntos toda la vida- agrego Gopan .
-Si padre- afirmo la joven- Gopan y yo nos amamos y no queremos separarnos jamas, por eso pedimos que nos cases.
El jefe se quedo pensativo ante las palabras de su hija y luego dijo.
-Esta bien, pero antes de casaros necesito que pasen una prueba, necesito que vayan al bosque y tu  Gopan quiero
que caces el halcón más fiero que encuentres, y tu hija mía quiero que traigas el águila más veloz y fiera que haya. Traed esas aves ante mi presencia mañana antes que el sol se ponga, si lo hacéis así os casaré.
Gopan y Amapola aceptaron y salieron en busca de lo que el jefe había pedido. Al amanecer del día siguiente, llegaron  con las aves. El jefe miro las aves y sonrió, luego le pidió a los jóvenes que ataran las patas de las aves con un cordón dorado. Los jóvenes, sin aun saber el por que, ataron a las aves por las patas con el cordón. Luego el jefe ordeno que las dejaran en el suelo para que las aves trataran de volar. Obviamente las aves hicieron un gran esfuerzo, pero no podían volar porque estaban atadas por las patas.
Primero trataron de intentarlo abriendo sus alas, pero al ver que no lo conseguían, comenzaron a picotearse entre
si, a dar aletazos y a revolcarse en el piso con desesperación. Después de una pelea entre ambas, el jefe las
desato y ambas volaron rápidamente hacia el cielo azul. Los enamorados no entendían el porque había hecho eso. Pero este mirándoles a los ojos les sonrió.
-Espero que hayan presenciado una gran lección, al igual que paso con estas aves también pasa con los seres
humanos. Hijos míos, casaros si lo deseáis, pero mi consejo es que nunca se aten entre si, lo mas preciado en las
relaciones es la libertad, amaros mucho pero cada uno tiene que permitir que el otro vuele con sus propias alas, o de lo contrario, terminaran como estas pobres aves, que por estar atadas terminaron por lastimarse mutuamente.
El amor es un sentimiento muy puro y cuando realmente amamos a alguien debemos dejar a esa persona libre, para que vuele por sus propias alas, teniendo siempre la seguridad de que si esta persona os ama, tarde o temprano volara
hacia nosotros.

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