Cuento del Trueno

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Cuento del Trueno

Ocurrió hace muchos veranos, en la aldea de los Mohicanos.
El era un espíritu del trueno, y la llevaba observando todo el verano. Se enamoró de una mujer de los campos del maíz, pero su amor era imposible pues ella era una Mohicano y él, un espíritu del trueno.
La mujer cielo llamó desde lo alto al espíritu del trueno para que volviera al lugar que le pertenecía.
Una tarde en los campos de maíz estalló una gran tormenta, todo el poblado marchó a refugiarse en sus casas, pero ella se quedó allí, escuchando al trueno y sintiendo todo su poder.
‘Mujer cielo, Escúchame por favor!’ Le dijo el espíritu del trueno. ‘Me convertiré en un rayo y me estrellaré contra el suelo antes que apartarme de ella!. Necesito tocarla. La amo!’

‘Padre! Padre!, Gritaba la mujer Mohicano perdida entre la tormenta en medio de los campos de maíz. Todos habían ido a refugiarse menos ella. No podía ver nada, la tormenta cada vez era más y más fuerte y ella notaba una presencia que se acercaba.
Él, la envolvió con su magia, y la llevó a lugares que nadie más podía ver, los campos eran verdes y el sol brillaba y ella se sentía feliz. Y allí lo vio por primera vez.
‘No temas mujer’, le dijo el espíritu. Te he observado tanto tiempo, que no podía vivir otro día sin tí.
Veo como caminas por las mañanas hasta el río para lavar tu piel, observo vuestra casa grande hasta que la última hoguera se apaga.
Ningún hombre ha amado a una mujer como yo a tí.
‘Pero tú no eres un hombre’, dijo la mujer.
‘Soy un espíritu, yo soy el trueno tú eres humana, somos uno!’

‘Siempre ha sido conflictivo’, dijo la mujer cielo, ¿No has oído más truenos que de costumbre chica del maíz??, No has visto llover más que de costumbre para que así crezca el maíz alto?
Aún así, dijo la mujer cielo, si deseas regresar con tu pueblo Mohicano, vete y coge ese sendero de ahí.
‘Pero si deseas quedarte en el mundo de la mujer cielo, dijo el espíritu del trueno, ven y coge mi mano.’
Ella miró hacia atrás y cogió el camino y empezó a andar, al poco tiempo volvió y le dijo al trueno:
‘Deseo quedarme con aquel que me amará, como ningún esposo podría amarme allí abajo.’

Fue feliz en la tierra de la mujer cielo, viviendo entre los espíritus del trueno.
Las criaturas del viento, eran enviadas para recolectar comida a fin de que la mujer pudiera alimentarse como los suyos.

‘Soy feliz aquí esposo’, dijo la mujer a su esposo, lástima que nuestra casa sea tan pequeña.
‘No es suficiente para un espíritu y su esposa?’ contesto él.
‘Si esposo, pero no lo suficiente para el hijo del espíritu que está en camino’ contestó ella.
Nunca hubo dos seres tan profundamente enamorados, dos mundos se habían hecho uno.
‘Mujer cielo, dijo el espíritu. Eres la madre de todo el clan, pero ahora serás la abuela…
¡Habla mujer cielo! Por favor! Porqué no dices nada?

‘Una mujer de la tierra no puede dar a luz a su hijo aquí, en el mundo del cielo.
Dijo la mujer cielo. Ella que cruza el agua, deberá regresar con el pueblo Mohicano y criar a su hijo entre los suyos.
Espíritu del trueno, todos debemos perder alguna vez aquello que amamos, si de verdad amas a esta mujer, devuélvela con su pueblo.
¡Ella que cruza el agua, criarás a tu hijo allá abajo, llevarás una vida feliz, pero si alguna vez alguien golpea a tu hijo, lo perderás!’
‘Por favor, recuerdame le dijo el trueno a la mujer.’
¿’Nos protegerás a tú hijo y a mí?’ dijo ella.
‘Siempre!’ Contesto él.
Ella apareció entre los los campos de maíz un día lluvioso, su pueblo la daba por perdida desde aquella fuerte tormenta, pero su padre la encontró y la llevó de vuelta a casa.
‘Quien te apartó tanto tiempo de nosotros!’Quien te hizo esto? Preguntó el padre. Desenterraré el hacha de guerra y encontraré a ese hombre!!
‘Ningún hombre me ha tocado padre, es hijo del espíritu del trueno’.
‘Hija mía, fuiste secuestrada un día de tormenta por hombres de otra tribu, te avergüenza decir la verdad…’
El niño nació en la luna de las grandes nieves, y se llamó niño Trueno.
La mujer le dijo a su pueblo, que nadie jamás podía golpear a su hijo, si no se lo llevarían de su lado.
Llegó la primavera, y con ella la ceremonia del Arce, con la que los Mohicanos daban las gracias por el rejuvenecimiento de la madre tierra.
El niño Trueno era más pequeño que los demás niños Mohicanos, y en muchos sentidos, sus costumbres no se parecían nada a la de los niños corrientes, siempre que se acercaba una tormenta el niño salía corriendo a jugar y a saltar bajo la lluvia.
Una mañana la esposa del trueno tuvo que ir a trabajar al campo de maíz, y le pidió a su madre que por favor cuidara del niño, y que no le perdiera de vista.
El niño se quedó en la aldea, y empezó hacer de las suyas, era un niño muy travieso y su abuela le azotó en el trasero.
El niño salió corriendo hacia el bosque, y su madre que lo vio desde el campo, salió corriendo tras él.
El niño trueno desapareció para siempre entre la tormenta.
‘¡Niño Trueno,! Niño Trueno!! Gritaba su madre, pero el niño jamás volvió.’
Todos dijeron que el chico había regresado con los truenos.
Destrozada, ella que cruza el agua, cantó para él. Así lo hizo el resto de su vida. Como lo hicieron también las siguientes generaciones, siempre que hay tormenta, .

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