Con los dedos de una mano

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Con los dedos de una mano

A mi mejor amiga todo el mundo le llama SIX. Sí, SIX, seis en inglés. A veces creo que ya nadie recuerda su nombre real. Os confieso que, al menos a mi, se me ha olvidado, si es que algún día lo supe.
Y como pasa siempre, os estaréis preguntando que de dónde viene ese nombre y eso si lo recuerdo.
Cuando Six empezó a aprender a contar utilizaba los dedos de la mano para llevar la cuenta.
Empezaba levantando el dedo gordo al tiempo que decía UNO, luego estiraba el índice y cantaba DOS, turno del dedo corazón y el TRES, le seguía el anular con el CUATRO, el meñique con el CINCO y, en vez de dar la cuenta por finalizada, levantaba de nuevo el pulgar y decía SEIS.
Que para que todos me entendáis, empezaba con el dedo que se comió el huevo, seguía con el que le echó sal, el que lo frió, el que lo compró, el de la plaza y volvía al que se zampó el huevo.
Pues en esas estaba mi amiga Six cuando las vacaciones de verano trajeron desde Inglaterra a su prima Noa, un poco mayor que ella y que no daba crédito de la forma de contar que tenían los niños españoles. Así que Noa, cada vez que Six hacía el baile de los dedos se destornillaba de risa repitiendo SIX, SIX, SIX… Y rebautizó la prima Noa a Six, con tanto éxito que el nombre original a todos se nos olvidó.
Pero lo más fantástico de todo es que, pasados los años, Six tuvo una preciosa niña sana y fuerte, con un solo defecto menor, que la mamá parecía ver venir desde canija, en su mano derecha, en vez de cinco había nada menos que SEIS dedos. ¿Os lo podéis creer? Y tú, cuenta, cuenta, ¿cuántos dedos tienes en tus manos?

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