Chistes

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Era tan viejo, tan viejo, que de niño no jugó a los caballitos, sino a los dinosaurios

Tenía la boca tan grande, tan grande, tan grande que le daban la comida con pala.

Era una mujer tan, tan, tan delgada, que cuando comía una oliva pensaban que estaba embarazada

Era un hombre tan bajito, tan bajito que se sentaba en una canica y decía “¡el mundo es mío!”.

Era un príncipe tan feo, tan feo que Cenicienta se fue del baile a las once y media.

 

 

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