BUSCANDO AMIGOS

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BUSCANDO AMIGOS

 

Había una vez un Jefe de pueblo, que tenía muchos bienes, como se estaba poniendo viejo, dijo a Konata, su único hijo:
— Hijo mío, yo ya estoy muy viejo, cuando muera vendrán muchos envidiosos, si tú no tienes amigos ellos serán malos contigo y te quitarán todas tus riquezas. Te daré un consejo, ve a buscar un amigo que pueda ayudarte tras mi muerte. Llévate este toro negro como regalo para esos nuevos amigos. ¡Date prisa!
Y Konata se fue tal como le había prometido a su padre
Mientras caminaba se encontró con una tropa de monitos rojos a los cuales les enseñó el toro.
— ¡Busco amigos! Dijo el hijo, este toro es un regalo para vosotros.
Los monos lo aceptaron y se lo agradecieron mucho.
Al regresar a casa el Padre le preguntó:
— ¿Has conseguido hacer amigos?
— ¡Así es Padre!
— ¿Y dónde? y el hijo le contó toda la historia
— ¡Cabeza de melón! Tú no has hecho nada bueno, ¿de verdad piensas que los monos pueden ser buenos amigos?, ¡toma otro toro y sigue con la búsqueda
Al día siguiente Konata retomó la marcha encontrándose con unas hormigas, a las que este dijo:
— ¡Hola hormigas!, os regalo este toro bien gordo, aceptad mi oferta y sed mis amigas.
Las hormigas respondieron
— ¡Oh! Muchísimas gracias, mientras se llevaban el toro al hormiguero.
De regreso a casa, el Rey volvió a preguntarle, el hijo le contó, pero padre le dio un último toro ya que tampoco estaba de acuerdo con la amistad de las hormigas.
Al día siguiente Konata volvió a partir con el toro, caminando despacito.
De repente, se encontró frente a frente con una víbora y le dijo:
— Hermana culebra acepta este toro y sé mi amiga.
— Gracias, muchas gracias, dijo la serpiente al minuto, por supuesto seré tu amiga.
El hijo volvió a casa y su padre le preguntó.
¿A quien se lo has dado?
A la bonita víbora del silbido de flauta respondió el hijo .
Ah! Hijo, lo has echado todo a perder. Después de mi muerte ellos cogerán tu herencia, ¡son malos amigos!. ¡Qué se puede esperar de unas hormigas feas, de unos monos chillones y holgazanes o de una serpiente que siempre anda arrastrándose por el suelo!.
Poco después, el anciano partió con las estrellas y sucedió lo que bien había predicho.
Runako, el nuevo jefe nombrado en el pueblo hizo saber sin tardar, sus ganas de apoderarse de todas las riquezas de Konata. El nuevo jefe, fue a consultar a un viejo brujo que dijo:
— Si se lo robamos podrían descubrirnos. Obliguémosle a realizar un trabajo que no pueda hacer, si él falla nos quedaremos con todas sus riquezas.
Y así fue, fueron a buscar a Konata y le dijeron:
— Detrás de tu casa, hay un Baobab gigante con frutos. Tan grande que nadie lo puede trepar. Si no traes todos sus frutos, todas tus riquezas pasaran a manos del nuevo jefe
El chico, bien triste, partió hacia el Baobab imaginándose lo peor.
Entonces un monito rojo lo encontró y le dijo:
— ¿Por qué lloras amigo mío?
— Mañana van a quitarme todas las riquezas que mi padre ganó para mi, y le contó toda la historia.
El monito rojo le contestó
— Ve a dormir tranquilo, yo te ayudaré.
Al día siguiente gracias a la ayuda de todos los micos, todos los frutos estaban recolectados. Konata volvió al poblado y todos quedaron boquiabiertos.
El viejo brujo, le dio otra idea al jefe Runako:
— Mezclemos en una cesta tres sacos de mijo y tres sacos de sorgo, si no puede separar todos los granos todas sus riquezas serán para ti Konata, asustado, se acercó a la gran cesta llena de granos de mijo y sorgo. Mientras caminaba, pasó cerca del hormiguero. La Reina de las Hormigas le preguntó:
— ¿Por qué estás triste mi buen amigo?, el hijo se lo contó todo.
La hormiga Reina le respondió:
— que se vaya a dormir y ellas lo ayudarán, pues eran amigos.
Al día siguiente, los granos de sorgo estaban bien separados de los de mijo. Todo el poblado estaba sorprendido y el viejo brujo, bien enfadado, propuso un último plan.
— Tendrás que ir a cazar un rinoceronte, pero no podrás tocarlo, solamente podrás utilizar la mirada.
El chico comenzó a llorar, era imposible detener un rinoceronte sólo con la mirada. Mientras lloraba, la serpiente escondida lo reconoció y le dijo:
— ¿Por qué lloras?.
— Quieren que detenga un rinoceronte con la mirada, y le cuenta la situación
— No tengas miedo, le respondió la serpiente, y llévame contigo. Todo irá bien.
Llegó a la pradera donde habitaban los rinocerontes. Todo el poblado le miraba desde lo lejos. También Runako acompañado del viejo brujo.
Cuando el rinoceronte vio a Konata, comenzó a correr hacia él para embestirle. El chico cerró fuerte los ojos y la serpiente, escondida tras la hierba, mordió al rinoceronte que cayó al suelo al momento.
Todo el mundo estaba sorprendido de la gran hazaña.
Pronto descubrieron que el nuevo jefe y el viejo brujo eran gente mala, y decidieron nombrar al valiente Konata como jefe del lugar.
Así es como el nombre Konata significa “Amigo”. Desde entonces, le llamaron el Jefe Amigo, que vivió contento junto a los monitos rojos, las hormigas, la serpiente y otros buenos amigos.

En Mali, los Jalis son las personas encargadas de contar las historias de memoria, para que vayan pasando de
generación en generación.

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